El perro y la piscina del jardín o de la casa de vacaciones

Ilustración de un paisaje

Cuando llega el calor, la piscina del jardín o la de la casa de vacaciones se convierte en el centro de atención de toda la familia, y el perro no quiere quedarse al margen. Algunos se lanzan de cabeza, otros se acercan al borde con mucha duda y otros ni siquiera se atreven a mirar el agua. Conviene observar cómo reacciona el tuyo antes de hacer planes, porque cada animal tiene su propio carácter y su propio ritmo.

Lo primero es pensar en cómo sale del agua. Un perro que entra con entusiasmo puede no saber dónde está la salida, y un rato de práctica junto a los escalones ayuda mucho. Enséñale con calma dónde están y guíalo hasta ellos una y otra vez, siempre con voz tranquila y sin prisas. En una casa de vacaciones, hazlo nada más llegar, antes de que se emocione con el juego.

Antes y después del baño

Una toalla vieja y una zona de sombra cerca de la piscina hacen el rato mucho más agradable. Al salir del agua, el perro suele sacudirse justo donde más molesta, así que conviene decidir de antemano dónde puede hacerlo. Después del baño, aclararlo con agua limpia le quita los restos de la piscina del pelo y evita que la casa huela a humedad durante el resto del día.

Dentro de casa, el suelo mojado es el otro asunto. Una alfombra que absorba bien la humedad junto a la puerta, o una esterilla en la zona de paso, evita resbalones tanto a las personas como al perro. Seca bien las patas antes de que entre en el salón, y así las huellas de agua y de hierba no llegan hasta el sofá.

Nunca dejes al perro solo junto al agua, ni siquiera un momento. Una puerta cerrada hacia la zona de la piscina o una valla baja a su alrededor permite que el perro esté en el jardín sin poder acercarse cuando nadie mira. Los juguetes que flotan son divertidos, pero conviene recogerlos al terminar para que no inviten al perro a intentar alcanzarlos por su cuenta.

Con un poco de preparación, la piscina deja de ser una preocupación y se convierte en un buen rato compartido. El perro que ha disfrutado del agua suele quedar tranquilo y cansado al final del día, y la casa lo agradece tanto como él.